Historia

HISTORIA DEL CLUB NÁUTICO RÍO PIEDRAS

 

El Rompido es un lugar con un encanto único en la Costa de Huelva. Con la llamada “marea baja”, dispone de orillas fangosas pero también, sobre todo en la conocida como Flecha de El Rompido, cuenta con espectaculares playas vírgenes de blancas arenas azotadas por el denominado viento foreño.

Hasta hace bien poco, dichas playas sólo eran accesibles con embarcaciones privadas (los servicios del Flechamar, La Cartayera o El Papalima ente otros son relativamente recientes) y es por ello que El Rompido tradicionalmente ha sido un lugar de veraneo minoritario y más tranquilo que otros núcleos turísticos de la Costa de Huelva, al que sólo acudían o bien personas que deseaban tranquilidad por encima de playas arenosas en un entorno natural único o bien personas que eran amantes del mar y por ello adquirieron embarcaciones de recreo para acceder a esas playas vírgenes de blancas arenas situadas en “la otra banda”.

Este segundo grupo de veraneantes con embarcaciones recreativas inicialmente era muy reducido. A diferencia de hoy día, eran muy pocas las embarcaciones deportivas que existían en el río, de hecho, las embarcaciones de poliéster eran minoritarias y predominaban las embarcaciones de madera (Fundamentalmente construidas por el Maestro Carrasco en la Ribera de Cartaya). Sin embargo las cosas han cambiado mucho en los últimos tiempos, la afición por la náutica de recreo se ha universalizado y ello ha traído consigo un incremento del número de veraneantes y sobre todo, de embarcaciones (actualmente la ría cuenta con 6 instalaciones portuarias destinadas exclusivamente a la náutica recreativa).

En los primeros años del boom de las embarcaciones de recreo, no había instalaciones náuticas en la ría, sólo existía el “muelle de los marineros” y las embarcaciones se fondeaban o bien en “la punta de los marineros” frente al pueblo o bien frente al “paseo marítimo”. Unos las dejaban en la dársena y se quedaban “en seco” teniendo que estar a expensas de la marea para usarlas y otros, sobre todo los propietarios de embarcaciones de mayor tamaño, las dejaban amarradas en un “muerto” allí donde siempre había agua y con ello, podían utilizar su embarcación independientemente del estado de la marea contando con una embarcación “auxiliar”. Por supuesto, se mezclaban las embarcaciones recreativas con las embarcaciones de los marineros, ya fueren pateras, botes o los barcos de mayor tamaño, conocidos como “pesqueros” (hablamos de los tiempos de esplendor de los puertos pesqueros de El Terrón y El Rompido, este último contaba con más de veinte unidades de dichas embarcaciones).

Era todo un poco arcaico, desorganizado e incómodo y es por ello por lo que un grupo de aficionados a la náutica y propietarios de embarcaciones de recreo, con D. José del Pino Izquierdo al frente (maestro en El Rompido y socio nº 1 del Club) contactó por carta con propietarios de embarcaciones de recreo contando con el apoyo de alumnos del Colegio. Se produce una primera reunión a las doce horas de un diez de octubre de 1976 en la Calle Virgen del Carmen s/n de El Rompido y en la misma se decide crear un Club Náutico. A partir de aquí y contando con el asesoramiento del Delegado de Deportes del Gobierno Civil de entonces se darán los pasos necesarios para la creación del Club Náutico Río Piedras.

Se trataba de la única fórmula para poder solicitar  con garantías a Costas los terrenos necesarios para la ubicación del Club, al ser imposible el solicitarlo como simples particulares. Inicialmente, la sede social fue la casa del maestro en la Calle Virgen del Carmen. La ubicación elegida era la denominada Punta de la Barreta, popularmente conocida como la Punta de Zbikowski.

Aunque aquí aparezca como algo rápido, los promotores hubieron de librar una larga batalla hasta llegar a la constitución del Club, incluidas algunas denuncias de detractores de la iniciativa.

Los socios fundadores acordaron una aportación inicial de 1.000 pesetas y elaboraron unos estatutos sociales, procediendo a la constitución del Club al amparo de la Ley 191/1964, de 24 de diciembre. El Club se encuentra inscrito en el Registro de Sociedades Deportivas con el número 8.377.

Inicialmente, las reuniones, excepto la primera celebrada en el Bar Rincón de Los pescadores, se realizaban sobre todo el Bar “La Cabaña” de Urverosa. Una vez obtenida la concesión en la Punta de la Barreta, las oficinas se instalaron en una roulotte hasta la construcción de la actual sede social.

Nacía así el Club Náutico Río Piedras, la instalación náutico deportiva privada más antigua de la ría y que en este 2016 ha celebrado su 40 aniversario en la cena de fin de temporada celebrada el 26 de agosto en las instalaciones del Club.

La primera Junta Directiva estuvo integrada por D. Guillermo Martín Mojarro (Vicepresidente), D. José del Pino Izquierdo (Secretario), D. Manuel García Hierro (Vicesecretario), Antonio Rodríguez Trigo (Tesorero),  D. Antonio García Rodríguez (Contador), D. Juan Paul Alonso (Vocal 1), D. Cristino González Alemán (Vocal 2), D. Manuel Torres Balbuena (Vocal 3), D. Miguel Royo Balbontin (Vocal Vela), D. José Molas Palerm (Vocal Remo), D. Domingo de la Prida Martínez (Vocal Motonáutica) y D. Luís Álvarez Osorio Alonso (Vocal Pesca), con D. Maximiliano Navas Rodríguez al frente como Presidente. En la primera reunión se estableció una derrama de entrada de 500 pesetas y una cuota mensual ordinaria de 300 pesetas.

Como dice en el artículo 1 de sus Estatutos Sociales, el Club “es una asociación deportiva y cultural privada, con personalidad jurídica de pleno derecho y sin ánimo de lucro, cuyo objeto exclusivo o principal es el fomento y la práctica de la actividad deportiva, en especial los deportes náuticos”.

A lo largo de estos 40 años, el Club Náutico Río Piedras ha sido un referente en lo que respecta a la promoción de la vela y la pesca deportiva (Escuelas de Vela y Pesca y sobre todo, la Regata La Farola, que en 2016 ha cumplido su edición número 36).

Tras la aportación inicial para la constitución del Club anteriormente mencionada, se acordó emitir 500 aportaciones extraordinarias de 24.000 pesetas de las que 270 serán puestas a la venta. Se establece asimismo una primera cuota de entrada de 2.500 pesetas (actualmente suprimida pero que en su momento llegó hasta los 5.000 Euros).

Previa solicitud a la Dirección General de Puertos y de Costas para ocupar una porción del dominio publico, tanto hidráulico como terrestre, se construirán el muelle, la sede social y más tarde, la rampa de varada y los edificios de la Escuela de Vela y talleres. Dicha Dirección General hace pública la autorización de ocupación mediante Resolución que se publica en el BOE de 10 de marzo de 1980 y en la que se concede la ocupación por plazo de 20 años y con un canon de 12 pesetas por metro cuadrado y año.

El muelle se empieza a utilizar en 1982 y junto con la sede social supusieron una inversión global de algo más de 17.000.000 de pesetas, financiados con la emisión de nuevas aportaciones, con cuotas de entrada de nuevos socios y créditos de diversa índole. La sede se utiliza por primera vez para la Asamblea General celebrada el 10 de mayo de 1986. Todas ellas son infraestructuras que han variado poco hasta el día de hoy.

Inicialmente, se articuló un servicio de boteros (que ha perdurado hasta 2014) que llevaba a los socios a su embarcación en un bote que en los primeros tiempos iba a remos. Ya posteriormente, se introdujeron los fuerabordas y por último, el Punta Barreta y el Punta del Gato.

Es en 2009 cuando la Junta de Andalucía, consciente del desorden imperante en la ría del Piedras, con más de 2.000 embarcaciones de recreo fondeadas en fondeos repartidos en cinco instalaciones privadas (Marina de El Rompido, ADN Nuevo Portil, ADN San Miguel, Club Náutico Río Piedras y la ADN El Terrón) que ocupaban buena parte de la Ría, decide intervenir y aprueba el 28 de agosto de 2009 el “Plan de Usos de los Espacios Portuarios de la Ría del Piedras”.

En dicho Plan se establece la obligación de terminar con los fondeos y de proceder, primero, a la regularización de las instalaciones y posteriormente, a la construcción de instalaciones con pantalanes como fórmula para reducir la ocupación y propiciar la ordenación de la ría del Piedras.

En cumplimiento de dicha obligación, el Club Náutico Río Piedras obtiene la concesión el 24 de septiembre de septiembre de 2013 por acuerdo de la Comisión Ejecutiva de la Agencia de Puertos Públicos de Andalucía (APPA) y presenta a dicha entidad el Proyecto de la Nueva Marina, elaborado por la empresa Consultores de Ingeniería UG21 S. L. (Después de más de 16 años y un total de cuatro modificaciones sobre el proyecto inicial, además de innumerables los obstáculos y trámites administrativos sorteados).

Las obras para la construcción de la marina, adjudicadas a la empresa Astilleros Amilibia S.A., comenzaron a inicios de 2014 gracias a los 172 socios que inicialmente adquirieron derechos de uso sobre pantalanes de eslora comprendida entre los 5 y los 12 metros así como a otros socios que aunque finalmente no adquirieron, si contribuyeron con sus aportaciones a la materialización del Proyecto.

La nueva marina, aunque no completamente terminada, será inaugurada el 22 de agosto de 2014 siendo Presidente D. Ignacio Senao Lasheras (noticia aparecida en el diario Huelva Información de 12 de agosto bajo el título “El club náutico Río Piedras inaugura su nueva marina tras 17 años de espera”).

Actualmente, el proyecto se encuentra en proceso de ejecución, habiéndose construido 209 pantalanes de un total de 330 atraques y quedando pendientes obras de tierra como la rampa de varada, la marina seca o instalaciones de servicios para los socios entre otras actuaciones (En total, la concesión abarca una superficie de 88.093 metros cuadrados, divididos en 60.502 del área de atraque en agua, 11.910 de zona terrestre y 15.680 de playa).

En estos 40 años, el Club ha tenido un total de 8 Presidentes con sus respectivas Juntas Directivas. Actualmente y desde Noviembre de 2014 el puesto lo ocupa D. Manuel García Sampedro.

En la actualidad, el Club cuenta con un total de 385 socios de diferentes  categorías (Titulares de derechos de uso, socios de alquiler, socios de tierra, etc.) a raíz de la aprobación de unos nuevos Estatutos en la Asamblea extraordinaria celebrada el 13 de febrero de 2016.